En general el subsuelo está constituido por rocas sedimentarios formadas en el Plio-Pleisto ceno, por materiales de glaciares y otros recientes no consolidados. Sus componentes en su mayoría de origen volcánico, especialmente dioríticos, (roca formado por cristales blancos, oscuros o verdes) y andesíticos basálticos (roca muy dura o verdoso), no afloran a la superficie, lo que está determinada por una capa de laterita, especie de arcilla rojiza, cuya profundidad va en aumento hacia la cordillera de Talamanca y tiende a disminuir en la sección apuesta. Cuando la laterita predomina sobre el material rocoso se forma un suelo más fácil de labrar; las secciones más fértiles del suelo corresponden a las hoyas remineralizadas por efecto de aportes más recientes de materiales con contenido de plagioclasas y pehoxenas.
Al pie de lo cordillera de Talamanca y en otros sitios cerca de Buenos Aires, Volcán y Potrero Grande, hay un manto rocoso sedimentario de los períodos Oligoceno y Mioceno indiferenciados. Y se han localizado hacia el suroeste de la ciudad de Buenos Aires, lo mismo que cerca de Potrero Grande, ejemplares aislados de rocas aún más antiguos, del Eoceno-Oligoceno.



